martes, 14 de abril de 2026

EL ESTRECHO ESTÁ CERRADO - Sincronicidad literaria

 




Es frecuente escuchar sobre el tema de las premoniciones, así como sobre la sincronicidad que desarrolló Jung.

Por otro lado, el mismo Jung veía al arte como vehículo del inconsciente colectivo, como pararrayos que capta tensiones invisibles y que termina siendo profético.

Pero todos los humanos, de hecho, somos ese tipo de pararrayos, y todos vivimos experiencias de sincronicidad; no es un atributo exclusivo de los artistas.

Cuento esto porque esta semana, al escuchar en los noticiarios la frase “El Estrecho está cerrado”, resonó en mi mente, de inmediato, esa misma frase en unos versos míos, que forman parte de mi último libro (El canto postergado), que acaba de publicarse.

Éste es el fragmento (dos estrofas de un poema largo, de 18 páginas) al que me llevó mi mente, por resonancia. Y, aunque se hable de otro estrecho y de otro tiempo, todo se reúne en un punto del espacio y tiempo, que hace mágica la experiencia:

 

Aquiles y la tortuga van

Huyendo por la escalera,

No alcanzan las aguas del mar

Ni la greda de la tierra

Para ocultar el fracaso

De morir en vana espera.

Diógenes perdió el candil,

Su búsqueda se ha abortado

Al grito de Pigafetta:

¡El Estrecho, está cerrado!

 

viernes, 10 de abril de 2026

VOLVER A RASCOVSKY - El triste caso de Angel en Comodoro Rivadavia

 


Conmocionado por el triste caso de maltrato infantil devenido en muerte, ocurrido en nuestra ciudad de Comodoro Rivadavia (el caso de Ángel) -que no es un hecho aislado, sino que existieron muchos casos, algunos resonantes, en los últimos tiempos- me permito algunas reflexiones.

Ante todo, no deja de preocupar el deficiente rol que en todos los casos cumplieron (o están cumpliendo), tanto la justicia como las instituciones públicas creadas para velar por los derechos de la minoridad.

Algo puede haber de responsabilidad personal (negligencia) de los funcionarios involucrados, pero me parece que hay una cuestión más grave, porque es sistémica y, por ello, más difícil de modificar: es una cuestión ideológica que condiciona toda la vida social y que, aunque involucra minorías, éstas minorías son muy poderosas, además de ruidosas, y prevalecen por sobre las mayorías moderadas, amantes de la paz, el orden y el sentido común.

En el caso de Ángel, le otorgaron la tenencia del niño a una madre que ya hacía años la había perdido o había renunciado a ella, y que ahora ¡oh sorpresa! descubrió de repente su vocación maternal. Como bien dijeron varios especialistas del derecho de familia, entre otros la Dra. Fátima Silva, así como de otras ciencias sociales y de la salud, en este caso los funcionarios, atravesados seguramente por la “perspectiva de género”, perdieron la “perspectiva de infancia”. No pretendo discutir la perspectiva de género, pero sí se convierte en mala cuando deviene en fanatismo o en dogma y obnubila la visión integral de la vida y de la sociedad.

Ante este hecho concreto, no puedo dejar de recordar el otrora famoso Decálogo de los Derechos del Niño redactado por los prestigiosos pioneros de la salud pública, dres. Arnaldo Rascovsky (médico pediatra y psicoanalista) y Florencio Escardó (médico pediatra y sanitarista) y, lamentablemente, en gran medida, olvidado:

  1. Derecho a ser deseado: El niño debe nacer de un acto de amor y deseo consciente de sus padres.
  2. Derecho a ser alimentado al pecho: Defensa de la lactancia materna como vínculo emocional básico.
  3. Derecho a la salud física y mental: No solo ausencia de enfermedad, sino un entorno que permita su pleno desarrollo.
  4. Derecho a un hogar estable: Un espacio seguro que le brinde identidad y contención.
  5. Derecho a la educación: Formación que respete su singularidad y no sea una mera imposición de conocimientos.
  6. Derecho al juego: Reconocimiento del juego como la actividad vital y "trabajo" fundamental del niño.
  7. Derecho a no ser explotado: Protección absoluta contra el trabajo infantil y cualquier forma de abuso.
  8. Derecho a una identidad: A tener un nombre, una nacionalidad y a conocer su origen.
  9. Derecho a ser escuchado: Que su opinión y sus sentimientos sean tomados en cuenta por los adultos.
  10. Derecho a la libertad: A desarrollarse sin presiones filicidas (agresiones inconscientes) que limiten su potencial.
Varios de estos derechos fueron vulnerados en el caso que nos ocupa. Ahora hay un reclamo de justicia, pero los sufrimientos y el triste final de Ángel y su familia ya no tienen vuelta atrás. Ojalá sirva para despertar conciencias y evitar futuros casos.