viernes, 7 de agosto de 2026

CON RUMBO AL CARAJO

 

 


Cuando al gobierno se le achacan luchas intestinas (por ejemplo, Santi Caputo/Karina Milei y los Menem) ellos salen a defenderse diciendo que es un espacio que admite el disenso. Pero cuando la vicepresidente dice algo que no les gusta, resulta que es golpista (¿y la filosofía del disenso?).

No parece golpista la Sra. Villarruel; más bien parece preocupada por algunas cosas, así como estamos preocupados, de manera creciente, la mayoría de los argentinos.

El liberalismo a ultranza está destruyendo el sentido de comunidad, está descuidando la integración económica a expensas de algunos sectores que no "derraman" como los liberales pretenden hacernos creer. Hace mucho que estas fórmulas vienen fracasando, tanto como las del otro extremo. El argentino promedio hoy se encuentra tan lejos de Milei como de Kristina.

Y, en cuanto a funcionarios como Patricia Bullrich, Santilli, etc., es una pena que se hayan alejado de un proyecto sensato y constructivo para sumarse a este "derrape" libertario.

El gobierno de Macri no logró llegar al puerto, pero iba por el camino correcto. No es lo mismo no llegar porque "se nos pinchó una rueda" que porque tomamos el camino equivocado. Al que se le pincha la rueda todavía puede arreglarla y seguir rumbo a la meta; el que va por un camino equivocado (y, para peor, convencido de que es el correcto), no va a llegar. Y lo malo es que TODOS VAMOS EN ESE COLECTIVO.

martes, 14 de abril de 2026

EL ESTRECHO ESTÁ CERRADO - Sincronicidad literaria

 




Es frecuente escuchar sobre el tema de las premoniciones, así como sobre la sincronicidad que desarrolló Jung.

Por otro lado, el mismo Jung veía al arte como vehículo del inconsciente colectivo, como pararrayos que capta tensiones invisibles y que termina siendo profético.

Pero todos los humanos, de hecho, somos ese tipo de pararrayos, y todos vivimos experiencias de sincronicidad; no es un atributo exclusivo de los artistas.

Cuento esto porque esta semana, al escuchar en los noticiarios la frase “El Estrecho está cerrado”, resonó en mi mente, de inmediato, esa misma frase en unos versos míos, que forman parte de mi último libro (El canto postergado), que acaba de publicarse.

Éste es el fragmento (dos estrofas de un poema largo, de 18 páginas) al que me llevó mi mente, por resonancia. Y, aunque se hable de otro estrecho y de otro tiempo, todo se reúne en un punto del espacio y tiempo, que hace mágica la experiencia:

 

Aquiles y la tortuga van

Huyendo por la escalera,

No alcanzan las aguas del mar

Ni la greda de la tierra

Para ocultar el fracaso

De morir en vana espera.

Diógenes perdió el candil,

Su búsqueda se ha abortado

Al grito de Pigafetta:

¡El Estrecho, está cerrado!

 

viernes, 10 de abril de 2026

VOLVER A RASCOVSKY - El triste caso de Angel en Comodoro Rivadavia

 


Conmocionado por el triste caso de maltrato infantil devenido en muerte, ocurrido en nuestra ciudad de Comodoro Rivadavia (el caso de Ángel) -que no es un hecho aislado, sino que existieron muchos casos, algunos resonantes, en los últimos tiempos- me permito algunas reflexiones.

Ante todo, no deja de preocupar el deficiente rol que en todos los casos cumplieron (o están cumpliendo), tanto la justicia como las instituciones públicas creadas para velar por los derechos de la minoridad.

Algo puede haber de responsabilidad personal (negligencia) de los funcionarios involucrados, pero me parece que hay una cuestión más grave, porque es sistémica y, por ello, más difícil de modificar: es una cuestión ideológica que condiciona toda la vida social y que, aunque involucra minorías, éstas minorías son muy poderosas, además de ruidosas, y prevalecen por sobre las mayorías moderadas, amantes de la paz, el orden y el sentido común.

En el caso de Ángel, le otorgaron la tenencia del niño a una madre que ya hacía años la había perdido o había renunciado a ella, y que ahora ¡oh sorpresa! descubrió de repente su vocación maternal. Como bien dijeron varios especialistas del derecho de familia, entre otros la Dra. Fátima Silva, así como de otras ciencias sociales y de la salud, en este caso los funcionarios, atravesados seguramente por la “perspectiva de género”, perdieron la “perspectiva de infancia”. No pretendo discutir la perspectiva de género, pero sí se convierte en mala cuando deviene en fanatismo o en dogma y obnubila la visión integral de la vida y de la sociedad.

Ante este hecho concreto, no puedo dejar de recordar el otrora famoso Decálogo de los Derechos del Niño redactado por los prestigiosos pioneros de la salud pública, dres. Arnaldo Rascovsky (médico pediatra y psicoanalista) y Florencio Escardó (médico pediatra y sanitarista) y, lamentablemente, en gran medida, olvidado:

  1. Derecho a ser deseado: El niño debe nacer de un acto de amor y deseo consciente de sus padres.
  2. Derecho a ser alimentado al pecho: Defensa de la lactancia materna como vínculo emocional básico.
  3. Derecho a la salud física y mental: No solo ausencia de enfermedad, sino un entorno que permita su pleno desarrollo.
  4. Derecho a un hogar estable: Un espacio seguro que le brinde identidad y contención.
  5. Derecho a la educación: Formación que respete su singularidad y no sea una mera imposición de conocimientos.
  6. Derecho al juego: Reconocimiento del juego como la actividad vital y "trabajo" fundamental del niño.
  7. Derecho a no ser explotado: Protección absoluta contra el trabajo infantil y cualquier forma de abuso.
  8. Derecho a una identidad: A tener un nombre, una nacionalidad y a conocer su origen.
  9. Derecho a ser escuchado: Que su opinión y sus sentimientos sean tomados en cuenta por los adultos.
  10. Derecho a la libertad: A desarrollarse sin presiones filicidas (agresiones inconscientes) que limiten su potencial.
Varios de estos derechos fueron vulnerados en el caso que nos ocupa. Ahora hay un reclamo de justicia, pero los sufrimientos y el triste final de Ángel y su familia ya no tienen vuelta atrás. Ojalá sirva para despertar conciencias y evitar futuros casos.

martes, 31 de marzo de 2026

HISTORIAS DE INMIGRANTES Y LABERINTOS CIRCULARES

 


Este espacio no está destinado a la banalidad y, menos aún, a la frivolidad. Sin embargo, en un ataque de cholulismo narcicista, tal vez, hoy voy a hacer una excepción y voy a contar aquí algo que, por distintos motivos, nunca conté a nadie, salvo a algunos íntimos.

Existe una teoría, llamada de los seis grados de separación, que dice que cualquiera de nosotros tiene, con cualquier persona en cualquier lugar del mundo, una cadena de no más de seis eslabones que nos separan de ella. Esos eslabones humanos son personas conocidas; pueden ser parientes, vecinos, amigos o colegas.

Es un juego interesante y divertido, que recomiendo a todos; se sorprenderán. Cada vez que puse a prueba esta regla, siempre se cumplió. Lo hice con el Papa, con el presidente de EEUU, con decenas de personajes públicos de medio mundo. No falla. Hoy cuento una de esas experiencias, esta vez algo más compleja y sofisticada.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, mi padre, esloveno, que había participado activamente en ella, vino a recalar a Buenos Aires, como tantos otros, provenientes de la desaparecida Yugoslavia. Fue de la partida también un cantante lírico de apellido Kolacio, croata que, educado y formado profesionalmente en Zagreb y en Milán, había sido miembro de las Óperas de Ljubljana y de Belgrado. En su deambular por Buenos Aires, trabó conocimiento y amistad con Osvaldo Miranda, que por aquel entonces tenía aspiraciones de cantor, aunque después triunfó en su otra vocación, la de actor; uno de los grandes actores argentinos.

Mi padre y Kolacio se habían hecho muy amigos; de hecho, Kolacio fue, pocos años después, padrino de boda de mis padres. La común amistad del barítono croata tanto con mi padre como con Miranda, unió también a estos dos; grupo al que se sumó un actor ya por entonces consagrado en estas tierras, Fernando Lamas, que había entablado relación con Miranda, a raíz de haber compartido trabajos actorales.

Pronto, Miranda y Lamas, que estaban filmando una película, viajaron a EEUU para continuar allí con el rodaje. Miranda regresó, pero Lamas se quedó en Norteamérica, donde desarrolló una exitosa carrera. Por la misma fecha, mi padre se estableció en Comodoro Rivadavia, así que el grupo se desintegró, pero quedaron lazos de amistad y algunos contactos esporádicos. No tengo claro si Kolacio también vivió algún tiempo en el Sur o sólo viajó desde Buenos Aires en ocasión de la boda de mis padres, para ser padrino. De todas maneras, sé que Kolacio nos visitó más de una vez siendo yo pequeño, porque aún recuerdo cómo resonaba su potente voz en los muros de nuestro departamento. Falleció poco tiempo después.

Fernando Lamas hizo amistad en EEUU con un tal Luka, hijo de un esloveno casado con una estadounidense y que tenían un exitoso restaurante. La cuestión es que Luka tenía aspiraciones de actor, así que se movía en ese ambiente. Al conocerse con Fernando Lamas, éste le comentó que había tenido un amigo esloveno en Argentina (mi padre). Tiempo después, Luka realizó un viaje a la Argentina, cuyo motivo desconozco, y se puso en contacto con papá, al que traía los saludos de su amigo y le informó también su domicilio y dirección postal. Esto ya fue a principios de los años 50.

Se inicia un intercambio epistolar y, cuando se produce mi nacimiento, en 1954, papá le escribe al amigo diciéndole que me puso de segundo nombre Fernando. Mis dos nombres son Lorenzo y Fernando, en honor a mis dos abuelos (paterno y materno, respectivamente), pero parece que Lamas lo interpretó como un homenaje a su amistad (o tal vez mi padre le haya incluso sugerido algo así, medio en broma).

El hecho es que, cuatro años después, nace un hijo de Fernando Lamas y éste lo bautiza como Lorenzo; y se lo hace saber a mi padre, como que se tratara de un acto de reciprocidad. Imposible saberlo, pero así quedó entre los amigos: que yo me llamaba Fernando en honor a Lamas padre y que Lorenzo Lamas se llamaba así en honor al hijo de mi padre (que vengo a ser yo).

Pero no terminó ahí la historia, aunque lo que siguió ya fue sólo resultado del azar: mi hija se llama Alexandra y hace poco tiempo me enteré de que Fernando Lamas tuvo también una hija Alexandra, hermana de Lorenzo, el que, a su vez, bautizó como Alexandra a una hija suya. De tal manera, a Lorenzo y Fernando se sumó, en este enredo de nombres, el de Alexandra, nada menos que por partida triple.

Misterios y curiosidades que nos tocan de cerca y nos sorprenden, superando con holgura la popular teoría de los seis grados de separación.

jueves, 2 de octubre de 2025

DE LO FEO, VACUO Y BANAL

 


“Cada época tiene su pulso; hoy lo urbano captura la fugacidad y la urgencia: todo debe durar 15 segundos; si dura 20, aburre. Estamos idiotizados.“ (Iván Noble, entrevista en La Nación 02/10/25).

 Mi idea es que las cosas nos aburren si duran más de 15 segundos, no sólo porque estamos ansiosos, sino porque esas cosas que nos aburren son, de verdad, aburridas.

Vivimos consumiendo chatarra; videos o canciones sin verdadero contenido, textos con la profundidad de un charco; todo muy frívolo, superficial, en muchos casos incluso idiota.

Y no son sólo los medios; hasta la literatura se ha contagiado de este mal. He intentado leer algunos autores noveles y me llevé una sorpresa desagradable. Salvo honrosas excepciones, me encontré con obras sin densidad, sin verdadero contenido, salvo la anécdota. Finalmente me convenció la recomendación que me hiciera años atrás un buen amigo: “para novedad, los clásicos”. Y volví a los clásicos.

Tiene razón Noble. Es verdad que estamos idiotizados.

Hoy, gran parte de los que hacen de la palabra una profesión, no saben hablar ni escribir. Los discursos políticos, los programas periodísticos televisados y los artículos de la prensa están plagados de errores, tanto de ortografía como gramaticales; llenos de inconsistencias, frases mal armadas, giros idiomáticos utilizados incorrectamente.

Pero no hablo sólo de las formas; hablo del conjunto: no hay contenido en el discurso pero, para peor, tampoco se expresa con corrección. Así, viene a cuento aquella conocida máxima: “la forma hace al acto, como el cuño a la moneda”.

Entonces nos aburrimos, en parte porque estamos idiotizados consumiendo basura pero, sobre todo, porque están idiotizados los emisores de esos mensajes, de esa basura.

Recuerdo que durante mi adolescencia y juventud existía un lema en la sociedad, que se tradujo en varios libros que fueron best sellers y el tema era motivo de conversación pública: la “búsqueda de la excelencia”. Hoy la excelencia no interesa a nadie. Sólo interesa lo rápido y consumible.

Lo triste es que en esta pendiente de la mediocridad, no sabemos cuál será el límite. Tal vez, dentro de un siglo, nuestros descendientes anden nuevamente con taparrabos y cazando con boleadoras.

lunes, 22 de septiembre de 2025

MILEI EL GUERRERO

 


Milei se ha preparado para actuar en guerra, por eso fue tan exitoso en los primeros tramos de la gestión, porque recibió una situación tan deteriorada que verdaderamente imponía una batalla sin cuartel, y fue muy diestro en ir derribando a los “enemigos”, condicionantes de un statu quo muy enquistado, paralizante y autodestructivo.

Cuando digo “enemigos”, me refiero tanto a circunstancias y condiciones como a personas. Circunstancias de amplio espectro (ideologías enquistadas, leyes y normas inadecuadas, etc.), personas y agrupaciones (sindicalistas y líderes sociales corruptos y anacrónicos, opositores expertos en bloquear todo cambio, empresarios acostumbrados a las prebendas y a funcionar sin competir, etc.) e inclusive a la misma inercia en que vivía un país tan acostumbrado a seguir profundizando su propia degradación durante décadas.

Pero después de “voltear” a esos enemigos, se encontró con un campo de batalla casi sin blancos a la vista y, como es un guerrero compulsivo (preparado para actuar en guerra, pero “sólo en guerra”), comenzó a destruir a los suyos; no supo parar. Así, diezmó su propio ejército y, en consecuencia, le resulta difícil ahora dar nuevas batallas, porque se encuentra sin la tropa necesaria.

Eso lo convierte en impotente ante la situación mientras el enemigo, que fue diezmado pero no aniquilado, encuentra el campo orégano para reagruparse y reiniciar la contienda.

La pregunta es cuál de los dos bandos será más eficiente y veloz en reorganizarse y dar las nuevas batallas, madrugando al enemigo.

viernes, 1 de agosto de 2025

EL NUEVO GRITO FEDERAL – ¿Amanece una esperanza?

 


La novedad política más interesante de la semana la constituye, seguramente, el nuevo espacio lanzado por cinco gobernadores, desde una posición que se declara federal. Se trata de un espacio en estado embrionario, por lo que es muy probable que se agreguen más jugadores de aquí en más.

Hay elementos que permiten abrigar una moderada esperanza.

El principal probablemente sea que no se trata de un acuerdo entre partidos políticos, que entrañan siempre una carga ideológica que difícilmente resulta unánime; por algo son partidos distintos. Ese fue el caso de Cambiemos o Juntos por el Cambio. Se trató de una sociedad entre un Pro con una filosofía liberal moderada, con algunos vestigios desarrollistas, con la UCR, que ya hace tiempo devino en una especie de conservadurismo de izquierda, más una Coalición Cívica, con una mirada de centro, bastante similar a las democracias cristianas de muchos países. Así las cosas, mientras hubo un objetivo común -desterrar al pseudo peronismo kirchnerista- la cosa anduvo bien. Lograron importantes conquistas, tanto electorales como de gestión. Pero no había esa cohesión doctrinaria profunda que los hiciera fuertes no sólo en el corto y mediano plazo. Y, entonces, sobrevinieron el debilitamiento y la desintegración.

Ahora se crea un espacio unido con otro tipo de argamasa, más homogénea, aunque parezca más disímil. Su núcleo desafía la falsa antinomia que plantean los dos populismos que ocupan el centro de la escena actual. Uno “izquierdozo”, porque ni siquiera podemos definir al kirchnerismo como de izquierda, y el otro, de extrema derecha. Ese fue el péndulo histórico que destruyó nuestro país. Si revisamos la historia nacional, nos gobernaron casi todo el tiempo los populismos peronistas y radicales o bien los gobiernos militares, con sus recetas liberales. Las dos excepciones fueron el período desarrollista, derrocado militarmente, y el de Juntos por el Cambio, derrocado por los cantos de sirena de quien nos iba a llenar las heladeras y devolver el asado de los domingos. Hoy, espero, la sociedad ya comprendió que sin esfuerzo no se puede levantar cabeza. Pero ese esfuerzo será eficiente sólo si se da en un contexto adecuado.

Este nuevo espacio nace, al menos eso declara, con una filosofía distinta. Lo fundan gobernadores con responsabilidad actual de gobierno, conocedores de las necesidades del interior, donde palpita la vida real del país, donde viven o mueren las economías regionales, y no en las vidrieras circenses de la politiquería impuestas por el centralismo.

Prometen poner la mirada en el desarrollo, en el círculo de la economía real, no en el de la economía monetaria que, en la práctica, es subsidiaria de la anterior. No miran lo meramente financiero, importante por cierto, sino que nos desafían a explorar los senderos del crecimiento a partir de inversión y creación de empleo, no de simple emprolijamiento de las cuentas públicas. Esto último es importante, sin embargo, a pesar de ser necesario, no es suficiente.

El liberalismo cree en la mano invisible de Adam Smith: si ordenamos las cuentas públicas, el juego de la oferta y la demanda ordenan los mercados y, con ello, la economía. La experiencia enseña que esto no funciona en la realidad; sobre todo no en economías subdesarrolladas como la nuestra. La subsidiariedad del estado es importante en cierta etapa, como la actitud parental es fundamental en la niñez y adolescencia de las personas. Después de la madurez, es otra historia; pero nuestra Argentina está aun lejos de la madurez.

La inflación, cuando se produce en países desarrollados, con una estructura económica y social integrada, se manifiesta como fenómeno monetario, que se resuelve en ese mismo ámbito. Sin embargo, nuestra inflación tiene raíces estructurales y por eso, aunque se la pueda contener con métodos monetaristas como el actual, eso no funciona en el largo plazo.

Y, al margen de lo puramente económico, tanto el kirchnerismo como el mileísmo realizan un aporte mayúsculo a la desintegración social; a la crispación, a la polarización irreductible, al odio entre los que piensan distinto. Sin integración social y política no puede haber prosperidad económica ni, menos aún, desarrollo. Las sociedades sólo pueden realizarse cuando son “comunidad”. Hoy, ningún sector político está trabajando en ese sentido. Ni siquiera lo consideran.

Por eso es bienvenida esta nueva mirada, que proponen estos cinco gobernadores desde el nuevo espacio federal que nos ofrecen y que ojalá sume nuevos actores.

¿Lograrán lo que se proponen? - No lo sabemos, pero sí sabemos que las dos recetas con las que contamos hasta el presente, la del liberalismo por un lado y la de los distintos populismos por el otro, nos trajeron a donde estamos. Y no nos gusta donde estamos.

Por eso son una esperanza.