sábado, 18 de julio de 2009

DE VUELTA POR AQUÍ


Hace casi dos meses que no escribo en este blog. ¡Y el tiempo pasa tan rápido!
En cierto modo, me abstuve de ello para evitar la tentación de caer en temas relacionados con la campaña política surrealista que hemos vivido. Si utilizáramos la campaña como termómetro de la desvalorización cívica vivida, el resultado sería vergonzoso pero, lamentablemente, real.
Como dicen mis amigos españoles: bueno, es lo que hay.
Dicho esto, vuelvo a lo mío, a pesar de que este blog está resultando totalmente distinto de lo que tenía previsto cuando lo comencé. Yo pensaba protestar por las cosas cotidianas: las veredas rotas, la basura en la calle, la ciudad invadida por perros callejeros, las colas en el correo, en los bancos, en todos lados; la falta de respeto por el cliente, la frivolidad en los medios de comunicación, la burocracia nuestra de cada día, el anacronismo tecnológico... Pero, como dicen algunos, “la chiva tira pal monte”, y como la política siempre fue mi pasión, terminé concentrado sobre todo en ese tipo de temas.
Bien, no me voy a hacer excesivos problemas por ello; dejémonos llevar. Adelante con los faroles, y que sea lo que Dios quiera.

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